Tomás Paredes
Naturaleza y memoria
La Vanguardia, 12 de julio de 2015.

 

En el 2011, Concha Gómez-Acebo se trasladó a vivir a Brasil, cambiando de atmósfera, lengua y paisaje. Y nada más llegar, sin esperar ningún tipo de adaptación, se puso a pintar: la naturaleza de su entorno, plantas y flores que salían a su paso y algunos recuerdos de vivencias anteriores; es decir, naturaleza y memoria, que, con título de Naturaleza en silencio, muestra hasta el 17 de julio.

Temas: su propia casa, su estudio, el paisaje que le rodea, tallos en agua que metía en su taller y otros objetos habituales del mismo, con esa serenidad lírica que transmite a las imágenes y a sus lienzos y ese ambiente de soledad y despojamiento, que ahorman su lenguaje figurativo, metafísico y cuidado. Dibujos a lápiz sobre papel y óleos y acrílico sobre lienzo.

Concha Gómez-Acebo (Málaga, 1960), tras su formación, se dedica unos años a la restauración de patrimonio histórico-artístico, comenzando a participar en exposiciones colectivas en 1983; realiza su primera individual en 1989 en el Centro Colón de Madrid. Esta es su decimosexta personal, habiendo exhibido con anterioridad su obra en distintas capitales españolas, Brasil y Argentina. Desde 1998, expone su obra, regularmente, en Utopía Parkway, que celebra ahora sus primeros 20 años de difusión apasionada del arte y con una excelente y definida línea.

Si en anteriores exposiciones, la obra de Concha Gómez-Acebo tenía una fuerte impronta literaria y narrativa, su icono ha ido cambiando hacia una seducción por la pintura-pintura, con otra luz, con más emoción y conservando ese hechizo mágico y misterioso que la envuelve, dígase metafísico o poético.