Javier Hontoria
Exposición en Galería Utopia Parkway Madrid, noviembre 2003-enero 2004.

El Cultural. El Mundo, 27 de noviembre de 2003

 

Esta vez la obra de Concha Gómez-Acebo parece haberse detenido en dos géneros concretos, el paisaje y el retrato, a diferencia de la última exposición en este espacio en la que la pintora volaba libremente por territorios y temáticas diversos dejándose llevar por ensoñaciones de corte literario y por referencias continuas al viaje. En aquella muestra se podían ver bodegones, paisajes, retratos y alusiones a la propia pintura en los que hermanaba el realismo con un lenguaje de raíz onírica que ahora parece haber desaparecido en aras de una percepción más nítida de la realidad circundante. Ésta queda determinada por su situación en el tiempo, a través de un “calendario pictórico” Gómez-Acebo ha creado doce pinturas relativas a los meses del año. En el conjunto se observan diferentes talantes así como lugares diversos (Guadalajara, Madrid, Nueva York). En Madrid y Nueva York se observa una pintura esencializada y lumínica en la que la figura humana aparece ausente. Es esta una pintura de mayor pulcritud, más serena. Hay en la ciudad un aroma de “tiempo congelado” que no se aprecia en el campo, en Guadalajara, donde los tonos más ocres revelan una mayor intensidad emocional, cercana a veces a una pulsión dramática, como en Febrero. Pero creo que es en la galería de retratos donde la pintora supera los límites puramente pictóricos para adentrarse en una actitud psicológica, traspasando la percepción física primera para profundizar en rasgos interiores. No tengo duda de que estos retratos nos muestran la Gómez-Acebo más sugerente, en el análisis pormenorizado de su entorno más íntimo en pinturas de pequeños formatos que se suceden en el muro en un acertado montaje. Gómez-Acebo ha liberado cada uno de sus 31 retratos de todo efectismo centrándose en la esencia del retratado en una concienzuda búsqueda de la verdad.